El ahorro para la jubilación en España o la parábola del niño desatendido

Foto Daniel Blanco1Érase una vez un niño llamado “ahorro jubilación” nacido en España allá por finales de los 80 con la Ley 8/1987 de Regulación de Planes y Fondos de Pensiones, y su posterior Reglamento 1307/1988, ambos bien conocidos por los profesionales del sector. Sus padres estaban muy contentos y confiaban en criarlo bien y convertirlo en un hombre de provecho para la sociedad española. La exteriorización de los compromisos por pensiones por parte de las empresas y la aprobación progresiva de una fiscalidad atractiva para las aportaciones individuales y contribuciones empresariales a productos de previsión (en algunos casos, de hasta 24.500 euros anuales para personas con edades cercanas a la jubilación) hacían pensar que ese niño pronto alcanzaría una estatura cercana a las de sus vecinos británicos, suecos, daneses u holandeses, entre otros.

Desgraciadamente, ese niño a partir de la adolescencia iría recibiendo cada vez menos atención de sus padres y tutores. Estos fueron negligentes con comportamientos tales como la eliminación de la reducción en cuota del Impuesto de Sociedades por contribuciones empresariales a planes de pensiones de empleo; no llegar a enviar nunca la carta de la Seguridad Social que informaría a los ciudadanos sobre sus derechos de pensión pública futura (obligación contemplada en la Ley 27/2011, de 1 de agosto, sobre actualización, adecuación y modernización del sistema de Seguridad Social); o la progresiva reducción de los límites de aportaciones a productos de ahorro previsional hasta dejarlos en tan solo 2.000 euros por año a partir de 2021, lo que ya es un hecho para muchos españoles cuyo empleador no promueve un plan de pensiones de empresa, o también para el amplísimo colectivo de autónomos sin empleados, los cuales no pueden acceder a un plan de este tipo. En resumidas cuentas, y siguiendo con el símil, tenemos al chaval abandonado en la calle y con pocos visos de hacer carrera con él, por mucho que sus mayores anuncien que contemplan promover un vehículo de ahorro jubilación por parte del Estado para todas las empresas españolas, del que todavía no se tienen ni detalles, ni fechas concretas.

 

Daniel Blanco Martín, experto del Observatorio Inverco